29.3.08

Las 10 caras de Leonor





























































































Siempre tengo en mente. El sexo, no lo puedo evitar. Tiemblo con El frío, soy muy friolera; pero también con mi chico. Me desarma Ver al que está enfrente de mí desarmado. No salgo de casa sin... La agenda, el tabaco, las llaves, un cuadernito...¡llevo siempre un bolso enorme y repleto de cosas imprescindibles! Una vez al día hago... Un crucigrama del periódico. Salto de alegría... Con un concierto en directo. Cuando quiero huir de todo Me escapo a la casa que tiene mi familia en Segovia. Me encanta Dormir en un hotel del centro de Madrid, aunque viva en esta ciudad. La última sorpresa que me he llevado Ha sido con el último disco de Radiohead.He llegado a la conclusión De que nunca llegaré a ninguna conclusión concreta. Me vuelvo loca... Y me cojo un avión para dar un abrazo a Thom Yorke de Radiohead. He tenido suerte... Al haber conocido a Pedro Almodóvar y a Alejandro Pelayo (compañero de Marlango). Una frase que me caracteriza es... Tengo una teoría.

Publicado en la revista Elle. Texto por Almudena Ávalos. Fotografía por Ximena Garrigues.

Leonor Watling, entre hadas y ninjas

Según la revista Fotogramas, Leonor Watling será un hada en The Magic Tale, inspirada en el cuento que su director y productor, Jordi Llompart, dedicó a su hija, muerta en África. La cinta, que narra el viaje a África de una niña, será la primera película española de imagen real estereoscópica en 3D. Produce Orbita Max y se rueda en Namibia, Suráfrica y Barcelona.

Otros proyectos que baraja la actriz son:
  • Norte, opera prima del escritor Javier Calvo, que se rodará en Irlanda con producción de Ovideo.
  • 14, la superproducción que dirigirá el brasileño Andrucha Waddington sobre un joven y seductor Lope de Vega.
  • Ninja Assasin, de James McTeigue, que rodaría en Berlín y le daría el papel de una investigadora de la Interpol que se enamora de un ninja.
  • Borderland, de Dror Zahavi.

Fotografía de Jerónimo Álvarez, perteneciente al portfolio del número 101 de la edición española de la revista Rolling Stone.

7.3.08

Leonor Watling en los Fotogramas de Plata


El pasado lunes por la noche se entregaron en la sala Joy Eslava de Madrid los premios Fotogramas de Plata. Leonor Watling acudió a la 58ª entrega de los galardones después de tener que perderse la gala de los Goya cuando ya tenía el vestido preparado por culpa de la faringitis que la mantuvo en cama por esas fechas. Leonor entregó el premio a mejor película, que fue a parar a La soledad de Jaime Rosales. Belén Rueda fue elegida mejor actriz de cine por El orfanato imponiéndose a la ganadora del Goya Maribel Verdú y a Blanca Portillo, ambas por 7 mesas (de billar francés). El premio a mejor actor de cine fue para Alberto San Juan por Bajo las estrellas.

Más información y fotos de los ganadores y los asistentes

3.3.08

Leonor Watling, "reina" del 100 de Rolling Stone

Leonor Watling es la reina del número 100 (febrero de 2008) de la edición española de la revista Rolling Stone. Leonor protagonizó quizás la portada más emblemática de la revista (nº58, agosto de 2004), la que cuelga ampliada en el despacho del director de la revista (imagen de la izquierda). Para su especial aniversario, Manuel Piñón la entrevistó en una entrevista nada promocional. Esto es un extracto de una larga charla:


Resulta que no me apetece decir siempre que todos los rodajes han sido geniales. ¿Qué pasa si uno ha sido horrible y lo digo? Sólo me ha pasado una vez, con Vicente Aranda en Tirante el blanco (2006), me habría ahorrado ese rodaje. Si no dices la verdad, que ha sido un infierno y que me habría pegado un tiro en la boca, no puedes valorar luego que un rodaje sea maravilloso. (...)

15 de febrero de 2003, leyendo en la Puerta del Sol junto a Pedro Almodóvar y Fernando Fernán Gómez el manifiesto contra la guerra de Iraq.

Eso fue bastante jodido para mí. Tuve que leer una cosa con la que no estaba del todo de acuerdo; lo que me habría gustado es decir lo que todo el mundo estaba pensando ese día: "No nos metáis en una guerra". Esos cuatro folios que me dieron estaban consensuados por las veinte mil asociaciones que habían convocado la manifestación, y para cambiar una palabra había que esperar a que se hicieran diez mil llamadas de teléfono, pedir no sé cuántos permisos y que te acabaran diciendo que no podías cambiar nada. Recuerdo perfectamente que tuve que decir textualmente "la experiencia democrática venezolana" [en alusión al gobierno de Chávez].

Con lo que ha pasado en los últimos meses, ¿qué piensas ahora de la "experiencia democrática venezolana"?

Lo mismo que entonces, que es una aberración, lo único que el tiempo me ha dado todavía más la razón. Pero claro, en aquella manifestación yo era un individuo pequeñito en algo enorme, mi ego ahí no importaba nada. ¿Te acuerdas cuando ETA asesinó a Ernest Lluch [noviembre de 2001] y Gemma Nierga añadió la palabra "dialoguemos" al discurso que se leyó en aquella manifestación? Se montó una bronca enorme. (...)

¿Ejercerías de portavoz en una manifestación en contra del canon digital?

No, porque no estoy en contra del canon, solo de que lo paguemos los usuarios y no las compañías que hacen dinero gracias a las descargas o las copias. Telefónica también debería pagar. Tampoco me parece bien que esos derechos de autor los gestione una entidad privada. Cuando algunos usuarios se niegan a pagar me suena igual que esos que dicen que no quieren contribuir a la Seguridad Social porque no piensan utilizar la red de hospitales públicos o la medicina convencional. (...)

En todas las entrevistas siempre estabas a punto de ir a clase o a alguna actividad 'extraescolar': francés, yoga, sesiones de acupuntura...

Ahora me pillas sin estar matriculada en nada, pero me voy a apuntar enseguida para sacarme el carné de conducir.

También que mezclas somníferos y alcohol -un chupito de vodka- para combatir tu miedo a viajar en avión.

No estoy particularmente orgullosa de ello. Eso sí, mi combinación no tiene tan malas consecuencias como la de Melendi, claramente. Pobrecito. Aunque yo si hubiera estado en el avión le habría matado. Supongo que se pasaría con el cóctel, te provoca un efecto paradójico y te excita en vez de dormirte.

"Que soy Melendi, que tengo dinero, que yo lo pago todo".

Esa frase es mítica. (...)

Habéis estado sonando todo el día, estabais hasta en la sopa. [Por la campaña navideña de El Corte Inglés, cuya música era de Marlango]

Yo es que he estado fuera prácticamente todas las fiestas.

¿Dónde?

En Uruguay.

Ah, qué bien.

...

Preguntando a diversos artistas sobre su portada favorita de Rolling Stone, Jorge Drexler respondió que no podía decir cuál era la suya porque "sería chovinista".

[Risas] Espero que se refiriera a la mía y no a una de Bunbury. Pero puede que no...

¿Tú sí te atreverías a seleccionar un disco suyo como álbum del año?

Tendría que pensarlo bien... Vaivén (1996) lo escuché mucho en su momento. ¡Kiko Veneno me encanta también! [Risas] Y Manolo García, Amaral... Hay tanta gente que en las entrevistas nunca nombro.

Sobre todo a Jorge Drexler.

Cada vez lo llevo mejor, pero hace dos años te hubiera cortado a la primera y te habrías acabado enfadando conmigo. Pero han pasado ya un par de años, somos pareja de hecho, estoy con él, estoy súper enamorada y todo es genial... Sobre todo porque ya no veo que se metan conmigo. (...)

1.3.08

Carta a El País de un cineasta de el país

Álex de la Iglesia, director de Los crímenes de Oxford, la última película de Leonor Watling, escribió este interesantísimo artículo para el periódico El País. Fue publicado el 6 de febrero.

Hace unos días tuve oportunidad de leer un artículo (sin firmar) en la página de opinión de este periódico [El Acento, 24 de enero de 2008] poniendo a parir al cine español en su conjunto, recomendándonos a todos poco más o menos que lo dejáramos y nos dedicáramos a otra cosa, que les haríamos un favor a los espectadores, hartos de nuestra torpeza. Si hablasen de mí lo entendería, porque para eso me pagan. Es mi trabajo y estoy acostumbrado. Pero lo que resulta indignante es que se juzgue con esa pasmosa ligereza a todo un gremio, a la profesión en su totalidad.

¿Se imaginan a alguien diciendo "todos los escritores de este país son aburridos", o "los pintores españoles cansan con sus cuadros de siempre", o "basta ya, por favor, de zapatos españoles, preferimos los italianos"?

Lo que realmente duele de estos palos no es la rotundidad con la que se formulan, sino todo lo contrario, lo alegremente que se escriben, como sin darles importancia. Da la impresión de que no afectaran a nadie. Y ahí se equivocan, porque el cine español no sólo somos cuatro torpes directores sin talento, sino cientos o miles de profesionales que viven de nuestras películas, muchas familias que tienen que buscarse la vida haciendo cualquier otra cosa, porque esto del cine cada vez se lo ponen más difícil.

Nadie nace sintiéndose parte de eso que se llama cine español. De hecho, cuando era joven era tan idiota que creía que mis películas iban a cambiar las cosas. Con los años he conocido a los profesionales que lo componen. Por eso puedo decir que estoy orgulloso de estar ahí, porque sé lo increíblemente doloroso que puede llegar a ser un rodaje, el milagro que supone el estreno de una película en un cine, y no digamos convertirla en un éxito.

Yo no puedo quejarme. Soy un privilegiado, pero intento no perder la perspectiva: amigos míos no tienen la suerte que yo. He visto películas magníficas que no duraban una semana en cartel y desaparecían para siempre. Por eso me gustaría comentar ese artículo. No sólo hablaba de mí, hablaba de amigos míos. Es cierto que no tengo ninguna necesidad. No es nuestro trabajo hablar de cine, sino hacerlo. Sin embargo, tengo la sensación de que es importante responder: si callamos parece que estamos de acuerdo, y os aseguro que no es así.

El artículo comenzaba hablando de cifras, y viene a decir que el cine español ha perdido 6,5 millones de espectadores. Estos datos dieron la vuelta a España en todos los periódicos. Lo gracioso es que, siguiendo esas mismas cifras, el cine "extranjero" ha bajado 12,5 millones. Casi el doble. O sea, que la noticia real es que todos los cines bajan, el francés, el inglés, el americano... No sólo el español, que curiosamente baja menos que el resto. Baja el cine porque todo el mundo tiene uno en casa, con Dolby Digital. El culpable es el DVD y las descargas por Internet, lo sabe todo el mundo. ¿Por qué cargar las tintas sobre el cine español? No lo entiendo.

Otra noticia falsa que nos tuvimos que tragar esos mismos días señalaba que la película más taquillera del año pasado fue Piratas del Caribe 3. Bueno, pues resulta que el Ministerio de Cultura no contabilizó los tres últimos meses (no me pregunten por qué). Contando el año entero, la más taquillera del año pasado fue una española, El orfanato, la espléndida película de Juan Antonio Bayona. ¿No es asombroso y terrorífico que nos echemos piedras a nuestro propio tejado?

En el artículo se menospreciaba, al mismo tiempo, el éxito de Javier Bardem y Alberto Iglesias con sus nominaciones a los Oscar, porque el trabajo de ambos "se enmarca en producciones hollywoodenses". ¿Menospreciarían los británicos el trabajo de John Hurt en mi película porque trabaja en una producción española? Además, ¿en qué industria cinematográfica han visto los americanos el trabajo de Javier y Alberto? ¿En la coreana? Dice el artículo "no es exactamente el cine español lo que se reconoce en los galardones". ¿Qué pasa? ¿Un actor o un músico español deja de serlo porque trabaja fuera? ¿Deja de ser español Fernando Alonso porque trabaja con Renault?

El último párrafo es realmente cruel. "Con unas cuentas o con otras, parece demostrado que el cine español interesa cada vez menos". Yo creo que está ocurriendo exactamente lo contrario, tras los últimos éxitos de El orfanato, El laberinto del fauno, Las 13 rosas, REC, y tantas otras, entre ellas la de un gordo impresentable que era número uno en taquilla el mismo fin de semana que se publicaba el artículo. Y después, ¿qué película era la más vista? Mortadelo, y no me parece precisamente una película extranjera.

Dice el artículo que nos limitamos a "tres o cuatro fórmulas" -la Guerra Civil, el drama social y la comedia de costumbres-. ¿Es eso cierto? Creo que no. No ahora. El cine de género ha vuelto, vemos películas de terror, suspense, vemos comedias y dramas, y además las nuevas generaciones apuntan alto: Los cronocrímenes, la estupenda película de Nacho Vigalondo, tiene dificultades para estrenarse aquí, en España, pero no para estrenarse en Estados Unidos. Las películas que se hacen en este país puede que sean mejores o peores, como todas, pero no son previsibles. No más que las de Hollywood, se lo aseguro, y si no pregúntenselo a Sandra Bullock. A todos nos gustaría poder ser igual de previsibles que Piratas del Caribe 3, pero no podemos porque necesitaríamos aumentar nuestro presupuesto unas cien veces para rodarla, y quinientas veces para promocionarla. Sin embargo, luego competimos en igualdad de condiciones y Jack Sparrow nos saca de los cines porque necesita nada menos que ochocientos cincuenta.

Pero actualmente, el cine que se hace en este país es muy diverso. El orfanato y La soledad compiten juntas en nuestros premios, y gracias a los académicos, la ganadora, cuya vida comercial en las salas había finalizado, puede tener una nueva oportunidad.

Una de las armas que a algunos periodistas les gusta utilizar es insistir en que el cine español está subvencionado, que malgastamos el dinero del contribuyente en tonterías que no interesan a nadie, que vivimos del cuento. Esto es injusto. Una vez decidí producir una película. Tuve que hipotecar dos veces mi casa para pagar los intereses de los créditos y así poder rodarla. Todavía tiemblo al pensar que puse en peligro a mi familia por una película. Para acabarla necesité seis veces el dinero que me otorgaba el Ministerio de Cultura. La subvención me llegó un año después del estreno, y con ella pagué lo que debía en hoteles y laboratorios.

Las subvenciones ayudan al cine, para eso están, como ayudan las que reciben los del teatro, los deportistas, los agricultores, los farmacéuticos o tantos otros. Pero no protegen. Yo no puedo comprar naranjas marroquíes en España, aunque se encuentren a 14 kilómetros y sean diez veces más baratas. Tengo que comprar naranjas españolas. ¿Se imaginan que ocurriera lo mismo con el cine?

Los productores en España se juegan la piel, como muchos otros profesionales, pero pocos son menospreciados en los periódicos como ellos. La gente no lo sabe, y por eso escribo este artículo. Creen que los del cine vivimos una fiesta continua, rodeados de canapés y champán. Y así debe ser, porque nadie va a ver una película de alguien que nos aburre con sus problemas.

Ahora bien, otra cosa es proyectar una visión malintencionada de nosotros. Lo que se decía en ese artículo sobre el cine que se hace en este país no es cierto. Y titular otro artículo "¿Por qué no gusta el cine español?" es tendencioso. Parece que existe la intención de darlo por hecho. Sería más respetable decir "¿Gusta el cine español?".

El público, a mi entender, y dicho desde la más profunda humildad, sigue apostando por nosotros. Nunca vamos a superar las cifras del cine americano porque literalmente es imposible, pero alguna que otra vez, gracias al público, lo conseguimos. Son algunos medios de comunicación (por razones que no voy a entrar a considerar aquí) los que intentan cambiarlo.

Imagen: cartel francés de Los crímenes de Oxford

29.1.08

Sex, cigarrettes & Rita Hayworth

Entrevista publicada en la revista Cinemanía de enero de 2008. Texto por Mariló García. Fotografía por Paco Peregrín. Estilismo por Kattaca.

PUNTUAL, ES LA PRIMERA EN LLEGAR

Leonor Watling no se ha tomado aún su café ("podríamos ir a la cafetería pero hay mucho ruido", adelanta), aunque no le importa esperar. Son las tres de la tarde. En el estudio madrileño donde Leonor se va a convertir por unas horas en Rita Hayworth (Nueva York, 1918-1987) entran y salen maquilladores, fotógrafos, ayudantes y modelos. Sin embargo, Leonor parece ajena al frenético trasiego. "¿Nerviosa? Para nada", dice, mientras se enciende un cigarrillo y hojea el número de diciembre de Cinemanía, en el que Eduardo Noriega se transformaba en el protagonista de La naranja mecánica. "Da miedo. Se parece un huevo", exclama boquiabierta. Esto de disfrazarse le encanta. "Mi familia tiene una casa muy antigua en Segovia y desde el siglo XVIII nadie ha tirado nunca nada. Todavía hay ropa que mi hermana y yo nos poníamos desde pequeñas". ¿Así que te gusta posar? "A mí lo que me gusta es que me disfracen. Posar como Leonor, no, porque yo, ser, no soy nada en concreto, eso tiene más que ver con el ego", confiesa.


La actriz repite con Álex de la Iglesia, tras la película para televisión La habitación del niño (2006), en Los crímenes de Oxford, donde comparte suspense con John Hurt y Elijah Wood. Y además, lanza The electrical morning, su tercer disco con Marlango, cuyo segundo videoclip (Walkin' in Soho) iba a rodar al día siguiente en Barcelona. En resumen: entrevistas y más entrevistas. "Me he acostumbrado. Aunque hablar de mí me aburre, es aturullante. Cuando vuelvo a casa apago el teléfono, no puedo oírme, escuchar mi voz...". ¿Y siempre es así? No. Si la entrevista es buena... (resopla, emitiendo un bufido), la conversación te ayuda muchísimo. Es una buena terapia. No me había dado cuenta... Cuando es mala vas a piñón". Cruzamos los dedos.

Hablemos de Rita Hayworth en Gilda (Charles Vidor, 1946), cuya bofetada de Glenn Ford y su sensual striptease de guante mientras canta Put the Blame on Mame han pasado a la historia del cine. "Junto a Las modelos (Charles Vidor, 1944) me fascina lo que provoca, su sensualidad en Gilda. El hecho de que quitarse un guante fuera porno", dice la actriz. "Además, le atiza en la cara por quitarse un guante. Era suficiente esto (hace como que se lo quita) para entender que eso era sexo puro... Como Nine Songs ahora". Y ríe a carcajada limpia, para al segundo ponerse seria al pensar en Rita. "No nos gusta idolatrar la desgracia, pero hay algo en la gente que no está del todo ordenada, que no encaja, que tiene mucho imán".

EL EFECTO GUARANÁ

Su personaje en Los crímenes de Oxford es de los que buscan su sitio en el mundo. Lorna es para Leonor "la vida real que se cruza en el camino de dos hombres que viven poseídos por la intelectualidad. Por alguna razón , los conecta con un asunto de pasiones mucho más terrenales". Pareja de Martin (Elijah Wood), Lorna lo fue tiempo atrás de su idolatrado profesor, Arthur (John Hurt), con el que coincide en una sola escena. Esto dio lugar a una pequeña broma entre los actores. "John estaba celoso", explica Elijah Wood. "Estaba enamorado de Leonor. Hasta me pidió hacer algún flashback", ríe Álex de la Iglesia. Para el propio implicado fue injusto. "Era su amante pero no tuve ninguna escena de cama con ella. Lo hablé con Elijah. Le dije que era un cabronazo", remata con flema británica Hurt. Para Leonor, compartir con él aunque fuera sólo esa escena fue "un gran regalo", ya que luego coincidieron de nuevo en el rodaje de Lezione 21, debut del escritor Alessandro Baricco. "Hubiera estado más nerviosa. Me imponía como actor. Daba un miedo de la hostia... (risas). O sea: ¡Hola, Yo, Claudio". Y recuerda como anécdota: "Lo alucinante de trabajar con él es su experiencia, como cuando va y me dice: 'Cuando trabajé con Orson Welles...' (Leonor suelta una risa nerviosa y pone los ojos en blanco)" John Hurt le explicó que Welles nunca dejó de tener miedo a actuar porque a más años más opciones donde elegir y más posibilidades de equivocarse. "Y entonces le dije a John: 'Muchas graacias John por darme esta esperanza' Y me contestó: 'Eso fue exactamente lo que le dije a Orson'. Qué jodido... [risas]".

Si para John Hurt sentirse satisfecho con algo es "un insulto", la actriz reconoce que para ella también es difícil. "Me importa más lo que piense el director. Y Álex me dijo que estaba contento". Y las críticas de los demás, ¿cómo se llevan? "Las tengo en cuenta. Aunque si creo que tengo que hacer algo lo hago. Luego igual digo 'Menuda cagada'. Pues sí". Leonor pone como ejemplo el último videoclip de Marlango (Hold me tight), en el que, al estilo guaraná, se sube la camiseta por encima de la cabeza y se qeuda en sujetador. "Fue idea mía. Esa cosa que tienen los hombres de ¡guarrr!, ese punto mío de camionero, de reírme mucho de mi cuerpo. Hay que tener sentido del humor. Conmigo soy más hijaputa. Pero hay que hacer cosas. Cuando me preguntaban si había alguna razón para desnudarse en Son de mar (Bigas Luna, 2002), decía que no. Pues entonces, aquí tampoco [risas]".

¿Y eso de querer ser un tío? "En los festivales de cine saldría todas las noches. Un tío si llega con ojeras y sin afeitar está bien [risas]. Pero si eres chica te tienes que ir a dormir y perderte las fiestas buenísimas". Y añade: "Las carreras de los actores son más largas y bonitas. Las actrices con 55... ya te queda poco, hacer papelones de abuela...". Dice no entrar en webs sobre ella por pudor ("luego me siento rara") y odia que traten de etiquetarla. "Me da mucha angustia que la gente sepa de mí. Siempre he sido super rarita. Como decía Fernando Fernán Gómez: '¿Qué quiere ser usted? Quiero ser un bulto sospechoso entre película y película' [risas]". Un poco obsesiva ("aunque con el freno de mano siempre a punto"), Leonor conoce sus límites. "He visto películas que han sido taquillazos y a mí me han parecido repugnantes. Y he dicho que no porque moralmente he dicho: 'No puedo'. Admiro a los actores porno pero nunca haría ese tipo de cine. También rechazaría un papel en el que me tuvieran que maquillar más de dos horas. ¿El planeta de los simios? Ni de coña".

'SPAGHETTI' EN LA CAMA

Para ser Rita Hayworth, Leonor ha aguantado lo suyo (y lo sentimos). Tapar las cejas, perfilar las nuevas, una peluca que no se ajusta... Pero el resultado a la vista está. Para estar guapa hay que sufrir. Sensual y erótica, en el cine, como en las fotos, llena la pantalla. Como dice Álex de la Iglesia: "Tienes que mirarla, aunque haya otro actor. Tiene fuerza". Para Leonor: "En esta película me puse como rotunda, como más carnosa (saca pecho al decirlo), porque es así de natural... Es el año 92 y, claro, parece que no pero era ropa casi de los 80, de minifaldas apretaditas. En el mundo de la razón, cuando aparece Lorna ella es de tierra, de piel, visceral...".

Una muestra de esa rotundidad es una escena de cama donde la actriz, desnuda, y Elijah Wood juegan/se aman con unos spaghetti. Aunque el actor no lo entendió ("comer es muy sensual, aunque no diría que es común en mi país"), para Leonor resultó muy divertido. "Nos reímos mucho. Después de trabajar con Bigas aprendí cómo se deben hacer las escenas de desnudos", explica la actriz. "Aprendí con el mejor. Álex se reía mucho conmigo porque, como también me dice Pedro (Almodóvar, con el que trabajó en Hable con ella, 2002, y La mala educación, 2004): 'Sé una chica, asúmelo'. Y es que tengo un punto... Debe de ser por haber tenido muchos amigos: a veces soy mucho más bruta que el más bruto que haya en un rodaje". Así que Leonor, siempre p'alante... "En realidad, los spaghetti le caían a ella en la ingle y él se los comía de la ingle. 'Oye Álex', le dije, 'todo bien (ejem) pero yo lo de la ingle... buf, como que me cuesta'. Para rematar, no sabes el frío que hacía en esa habitación, pero espectacular", explica. "Pero me encanta porque no es intensísima, ni oscura. Es de... qué rico es follar. Y la estás viendo y está eso, cómo se quieren, qué bien se entienden. Y también es muy torpe, de caerse por el suelo, nos hicimos mogollón de moratones". A Álex de la Iglesia le importaban dos cosas: la naturalidad y que la escena no resultara sucia. "Si ensucian la cama tú desconectas. Ya no piensas en lo mucho que se quieren, sino en que se ha manchado la cama. Es así de primario". ¿Y Elijah, cómo se lo tomó? "No lo sabía, pero era su primera escena de cama", explica Leonor. "Me dijo cuando acabamos: ' Bueno, qué bien, ya está'. Y yo: 'Ya está, ¿el qué? [risas]. Y estuvimos tres días ahí...".

¿Eso quiere decir que si Elijah te hubiera dicho: "Soy virgen", habría resultado de otra forma? "No [se ríe]. En el fondo estas conversaciones son las que tenemos las actrices con los novios. Como 'a ver, te lo voy a explicar otra vez. Cuando se hace una escena de cama no hay nada sexual' [más risas]. Y sí me sigue pasando con mis parejas". ¡No es posible! "No, ya no, pero es lo menos fácil de entender. En el fondo es piel-piel, boca-boca... Pero una vez que has hecho una entiendes que es muy normal y son lo menos sexual del mundo. Estás en medio de un gemido y se oye '¡Corten!' Y tú: '¡Vale, bien!'. No te da para ponerte". Según confiesa Elijah Wood a él no le hubiera importado salir también desnudo, aunque matiza irónico: "Nadie tiene por qué ver mi culo, la verdad... Pero el culo de Leonor es otra cosa". Para el director se hubiera convertido en un problema: "Imagínate que cuando se abre el plano vemos el miembro de Elijah Wood". "No se hubiera hablado de otra cosa", le interrumpe Leonor. "Y además de no hablarse de otra cosa durante la película", continúa el director, "no era la intención. Si no, lo hubiera hecho". Álex termina la conversación pidiendo permiso para contar a Leonor lo siguiente. "Ella no quería enseñar las tetas, yo tampoco que se vieran. Pero ella pensaba que yo mentía". "Me tenía que quitar el sujetador e iba a parecer una escena de Aterriza como puedas, con esos planos de los 80", dice Leonor. Álex: "Así que le dije que se lo quitara, que no lo iba a sacar y que confiara en mí. Confío tanto que cuando rodamos se había dibujado en cada pezón una carita. Le dije: 'Vale' [se ríen]. 'Gracias por esta confianza sin límites".

Leonor en cama con 39º de fiebre. Aplazado el concierto de esta noche

Marlango ha tenido que cancelar el concierto de esta noche en el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián. Una faringoamigdalitis pultacea aguda tiene a Leonor Watling en cama con 39º de fiebre. La actuación queda aplazada hasta el domingo 30 de marzo. El próximo concierto, este viernes en el Palau de la Música Catalana en Barcelona, queda por tanto en el aire. Desde aquí esperamos que se recupere pronto.