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3.3.08

Leonor Watling, "reina" del 100 de Rolling Stone

Leonor Watling es la reina del número 100 (febrero de 2008) de la edición española de la revista Rolling Stone. Leonor protagonizó quizás la portada más emblemática de la revista (nº58, agosto de 2004), la que cuelga ampliada en el despacho del director de la revista (imagen de la izquierda). Para su especial aniversario, Manuel Piñón la entrevistó en una entrevista nada promocional. Esto es un extracto de una larga charla:


Resulta que no me apetece decir siempre que todos los rodajes han sido geniales. ¿Qué pasa si uno ha sido horrible y lo digo? Sólo me ha pasado una vez, con Vicente Aranda en Tirante el blanco (2006), me habría ahorrado ese rodaje. Si no dices la verdad, que ha sido un infierno y que me habría pegado un tiro en la boca, no puedes valorar luego que un rodaje sea maravilloso. (...)

15 de febrero de 2003, leyendo en la Puerta del Sol junto a Pedro Almodóvar y Fernando Fernán Gómez el manifiesto contra la guerra de Iraq.

Eso fue bastante jodido para mí. Tuve que leer una cosa con la que no estaba del todo de acuerdo; lo que me habría gustado es decir lo que todo el mundo estaba pensando ese día: "No nos metáis en una guerra". Esos cuatro folios que me dieron estaban consensuados por las veinte mil asociaciones que habían convocado la manifestación, y para cambiar una palabra había que esperar a que se hicieran diez mil llamadas de teléfono, pedir no sé cuántos permisos y que te acabaran diciendo que no podías cambiar nada. Recuerdo perfectamente que tuve que decir textualmente "la experiencia democrática venezolana" [en alusión al gobierno de Chávez].

Con lo que ha pasado en los últimos meses, ¿qué piensas ahora de la "experiencia democrática venezolana"?

Lo mismo que entonces, que es una aberración, lo único que el tiempo me ha dado todavía más la razón. Pero claro, en aquella manifestación yo era un individuo pequeñito en algo enorme, mi ego ahí no importaba nada. ¿Te acuerdas cuando ETA asesinó a Ernest Lluch [noviembre de 2001] y Gemma Nierga añadió la palabra "dialoguemos" al discurso que se leyó en aquella manifestación? Se montó una bronca enorme. (...)

¿Ejercerías de portavoz en una manifestación en contra del canon digital?

No, porque no estoy en contra del canon, solo de que lo paguemos los usuarios y no las compañías que hacen dinero gracias a las descargas o las copias. Telefónica también debería pagar. Tampoco me parece bien que esos derechos de autor los gestione una entidad privada. Cuando algunos usuarios se niegan a pagar me suena igual que esos que dicen que no quieren contribuir a la Seguridad Social porque no piensan utilizar la red de hospitales públicos o la medicina convencional. (...)

En todas las entrevistas siempre estabas a punto de ir a clase o a alguna actividad 'extraescolar': francés, yoga, sesiones de acupuntura...

Ahora me pillas sin estar matriculada en nada, pero me voy a apuntar enseguida para sacarme el carné de conducir.

También que mezclas somníferos y alcohol -un chupito de vodka- para combatir tu miedo a viajar en avión.

No estoy particularmente orgullosa de ello. Eso sí, mi combinación no tiene tan malas consecuencias como la de Melendi, claramente. Pobrecito. Aunque yo si hubiera estado en el avión le habría matado. Supongo que se pasaría con el cóctel, te provoca un efecto paradójico y te excita en vez de dormirte.

"Que soy Melendi, que tengo dinero, que yo lo pago todo".

Esa frase es mítica. (...)

Habéis estado sonando todo el día, estabais hasta en la sopa. [Por la campaña navideña de El Corte Inglés, cuya música era de Marlango]

Yo es que he estado fuera prácticamente todas las fiestas.

¿Dónde?

En Uruguay.

Ah, qué bien.

...

Preguntando a diversos artistas sobre su portada favorita de Rolling Stone, Jorge Drexler respondió que no podía decir cuál era la suya porque "sería chovinista".

[Risas] Espero que se refiriera a la mía y no a una de Bunbury. Pero puede que no...

¿Tú sí te atreverías a seleccionar un disco suyo como álbum del año?

Tendría que pensarlo bien... Vaivén (1996) lo escuché mucho en su momento. ¡Kiko Veneno me encanta también! [Risas] Y Manolo García, Amaral... Hay tanta gente que en las entrevistas nunca nombro.

Sobre todo a Jorge Drexler.

Cada vez lo llevo mejor, pero hace dos años te hubiera cortado a la primera y te habrías acabado enfadando conmigo. Pero han pasado ya un par de años, somos pareja de hecho, estoy con él, estoy súper enamorada y todo es genial... Sobre todo porque ya no veo que se metan conmigo. (...)

21.1.08

Leonor Watling en MAN




Leonor Watling llena la portada del número de febrero de la revista MAN. Jerónimo Álvarez ha retratado a la actriz en la isla de Lanzarote en 15 sensuales fotos.

5.1.08

Musa invernal

El pasado sábado Leonor Watling era portada del semanario de tendencias Yo Dona. Ésta es la entrevista, por Eduardo Mendicutti, y las fotos, por Jerónimo Álvarez:

Hay algo silencioso en Leonor Watling. No es fácil explicarlo, porque esa cualidad silenciosa no tiene nada que ver con un posible carácter reservado ni, muchísimo menos, con falta de expresividad. Todo el mundo sabe que Leonor Watling es una actriz magnífica y una cantante de un virtuosismo técnico y personalísima capacidad de seducción, pero hay algo en ella que parece callado, o quizá susurrante, amortiguado. Leonor Watling habla mucho y habla bien, y tiene un lenguaje corporal claro y expresivo, así que uno cree que esa veta silenciosa es, por contradictorio que suene, un misterioso ingrediente de su manera de mostrarse tal como es. “Debe de ser mi lado británico, una cuestión de código de comportamiento. Claro, que a los ingleses les resulto muy española, con ese carácter extrovertido que se nos supone. También habrá influido el ser la menor de cuatro hermanos, con mucha diferencia de edad, sobre todo, con mis dos hermanos mayores: eso me llevó a mirar el mundo desde una especie de lejanía, y algo me habrá quedado. Y algo de aquella pregunta que yo me hacía: ¿por qué me llamo Leonor? Una forma de preguntarse, una niña, ¿Por qué yo soy yo y no soy tú?, como el personaje de El cielo sobre Berlín, de Peter Handke.” Sus padres –él segoviano de libro, aunque nacido por alguna razón pasajera en Cádiz; ella, inglesa- quisieron llamarla Eleonora, pero no pudo ser, en España aún no estaba permitido ponerle a una niña un nombre tan exótico y nada cristiano. Así que se llama Leonor, pero Leonor Elizabeth, y tampoco es que lo de Elizabeth sea muy español y muy cristiano. Se llama así por Leonor de Aquitania, tan pionera del feminismo ella, pero también –dice Leonor, divertida- “como homenaje de mi madre a la corona británica”.

Tiene, como se puede ver, explicaciones razonables para ese lado silente que yo le veo, esa extraordinaria y fecunda rareza de saber conservar y enseñar un lugar silencioso y tranquilo de sí misma mientras habla, ríe, abre mucho sus enormes “ojos gatunos” –Pedro Almodóvar dixit- y parece abrazarse cuando alguna pregunta o algún comentario le turba. Si Leonor Watling fuera Audrey Hepburn en Desayuno en Tiffany’s cantando Moon River mientras acaricia el gato, Leonor Watling también sería el gato. No sé si me explico.

De todos modos, no es extraño que esa insólita combinación de contrarios pueda llevar a algunos a tener una impresión equivocada de la Watling. Yo mismo estaba de lo más desnortado al imaginar sus orígenes familiares. Su porte nada racial, su preferencia por cantar en inglés, su currículum salteado de clases de ballet, de música –jazz, soul, gospel- y de películas con reparto internacional, que parecen indicar no sólo el dominio de idiomas sino cierta soltura cosmopolita desde la infancia, me hicieron pensar en eso que se llama una familia bien. Se ríe. “Mi familia no estaba en absoluto sobrada de medios económicos. Pagarme las clases de danza suponía para mis padres un sacrificio. Pero tuve una infancia privilegiada. Mi padre siempre nos dijo que no heredaríamos dinero, sino el gusto por la cultura. También fue un privilegio el poder ir un poco a mi aire, aprovechar bien esa actitud permisiva con la pequeña de la casa de ‘mira, haz lo que quieras’. Y tuve la suerte de empezar a ganar dinero muy pronto, y con una película muy especial, Jardines colgantes, de Pablo Llorca. Y enseguida empecé a trabajar en series de televisión. Con 16 años ya podía yo pagarme las clases de interpretación y de música.”

Lo que dejó enseguida fue el ballet. De hecho, nunca fue bailarina, nunca llegó a formar parte de una compañía de danza, aunque se haya dicho lo contrario. “Con 13 ó 14 años ya me di cuenta que aquello no era lo mío.” Sus padres, después del sacrificio que hicieron para pagarle las clases fueron comprensivos, supongo.

Se reconoce tímida, pero le digo que eso no me parece a mí un rasgo distintivo de los de su gremio: no hay actriz o actor que no haga confesión de timidez. Se ríe y se abraza cariñosamente a sí misa como muestra de apoyo frente a mi tímida y risueña objeción. Está visto que aquí tímidos somos todos. “Tiendo a ser obsesiva por miedo, por inseguridad. Y nunca me encuentro más incómoda que cuando creo que estoy fuera de lugar. Siempre procuro entender al otro, pero con quienes me siento realmente bien es con los cinco amigos que tengo desde hace 10 años.” Afirma ser reservada. “Desde muy pequeña tuve la sensación de que nadie sabía muy bien qué estaba haciendo. Y tengo muchos compartimentos. Como actriz, eso es un regalo, me permite encarnar personajes que parecen muy alejados de mí, en los que nadie me reconoce, pero que tienen cosas que yo reconozco que tengo.”

Ha elegido muy bien sus películas, y con ellas ha ganado montones de premios. En enero estrenará Los crímenes de Oxford, de Álex de la Iglesia, compartiendo cabecera de cartel con Elijah Wood y John Hurt, y poco después, La lección 21, primera película del escritor italiano Alessandro Barico. “Yo soy muy buen soldado. Soy una actriz obediente al director, pero también pienso que, si me confían un papel, esperan que yo aporte algo al personaje y que haga sugerencias, y discuto mucho. Eso sí, cuando el director decide cómo debe ser mi interpretación, yo lo acepto. Y en el trabajo no me obsesiono con ser perfecta. La perfección me paraliza.” (...)

“Cuando canto me expreso con más libertad que cuando interpreto un papel: soy más yo. Soy letrista, pero las letras son complemento de las canciones, y para mí no son un ejercicio literario. La vinculación de nuestra música con Tom Waits es más ética que estética, nos influyen más su integridad como artista y su riqueza de registros que sus canciones. Alejandro y yo somos muy de la canción francesa. Y reconozco que hemos tenido suerte: los medios nos han hecho mucho caso. Además, creo que ya hemos superado las reticencias que levanta la figura de conocida actriz que, de pronto, graba discos. (...)

Entre tanto ajetreo profesional, encuentra tiempo para cuidar su vida afectiva –su pareja es el cantante Jorge Drexler- y para meterse en proyectos desinteresados, sin cobrar un euro –“procuro que el dinero no controle mi carrera”-, como el reportaje fotográfico que acompaña esta charla, un proyecto del fotógrafo Jerónimo Álvarez sobre las cuatro estaciones. “Estas fotos corresponden al invierno, y también hemos hecho el otoño y el verano, sólo queda pendiente la primavera. Es como rodar una película.”

En algún momento me ha dicho: “Cada vez aprecio más el silencio”. Tal vez se refería a ese lado silencioso que yo noto en ella. Eso significa que cada vez se aprecia más, saludablemente, a sí misma. Tiene motivos.

26.10.07

Seductora Leonor






En mayo Leonor Watling iluminaba las estanterías de los quioscos españoles con una espectacular portada en la revista de tendencias Neo2. Por aquel entonces, www.leonorwatling.es.kz publicó las fotos del reportaje de las páginas interiores. Ahora en Flickr se puede ver el reportaje gráfico completo, las fotos que fueron dentro de la revista y las que no, 54 magníficas fotografías de Rafa Gallar a gran tamaño.

24.10.07

Leonor, foto de portada en el diario 'Metro'






















Hoy el periódico gratuito de tirada nacional 'Metro' ha llevado a su portada a
Leonor Watling. En el interior, una entrevista con ella y Alejandro:


El humo de los cigarrillos y el ruido de las conversaciones de las mesas cercanas marcan el encuentro con los tres componentes de Marlango. Es media tarde, en un bar en el centro de Bilbao, una hora antes de hacer las pruebas de sonido para el pequeño concierto con el que quieren presentar su nuevo trabajo, The Electrical Morning. La primera pregunta es lógica: qué significa el título de su tercer disco. Leonor Watling y Alejandro Pelayo se miran a la cara y es finalmente el segundo quien se lanza a contestar: “El título hace referencia a esa hora en que termina la noche y empieza el día, ese punto de inflexión extraño en el que nadie está del todo ubicado. Ese momento un poco metafórico en el que nos encontramos como grupo, mudando la piel”.

¿Tiene que ver algo con el hecho de que hayan cambiado de discográfica?

El cambio fue una de esas cosas que pasan por encima de ti. Carlos, de Subterfuge, pensaba que estaríamos mejor si nos pasaba a Universal. En ambos casos, nos permitieron jugar. La única diferencia que existe es que ahora nos viene el taxi a buscar.

No es entonces ningún problema de libertad creativa…

La libertad es la que nos permitimos nosotros. Creo que somos muy controladores con nuestros hijos. Cuando nuestras canciones salen, lo hacen vestiditas, repeinadas, aseadas y perfumadas. Y un equipo de gente con mucho talento que las entiende, nos ayuda a ponerles el lazo.

Escuchando sus discos da la sensación de que existen dos grupos en uno, lo que se hace más evidente cuando suena la trompeta de Óscar Ybarra...

Realmente, hay tres en uno, porque es un número fundamental para no-
sotros, incluso inconscientemente. El primer disco se tituló con una sola palabra, el segundo con dos, este último con tres. También somos tres en el grupo y todas las canciones se sustentan como en tres palitos. Creo que Óscar brinda a los temas identidad, tanto en los discos como en el directo.

La gente habla de un sonido Marlango. ¿Han definido ustedes mismos ese sonido?

Es muy halagador oír que existe un sonido Marlango, pero creo que eso lo tienen sólo las bandas que llevan tocando mucho tiempo juntas. Interiormente no tenemos límites, no nos decimos: “Esto suena a Marlango, esto otro no”.

En el último concierto que hicieron en el Teatro Arriaga dijeron que hay canciones que se van desgastando según las escuchan o las tocan...

Cuando Leonor y yo escribimos los temas [–apunta Alejandro–] nos enamoramos de ellos. Cuando nos sale una canción no podemos disimular la euforia, incluso hay ocasiones en las que decimos: “Esta canción tiene que haber sido escrita ya, no se nos puede haber ocurrido a nosotros”. Y luego sucede como en las relaciones con otras personas: pasas del enamoramiento febril a un amor más tranquilo. Unas crecen en directo [–añade Leonor–] otras en el disco están muy grandes y en los conciertos se colocan en un lugar más tranquilo. Es divertido, por eso nos gusta tanto tocar.

Incluso lograban involucrar a todo el público silbando uno de los temas.

El Pequeño vals, sí. La gente es mucho más cariñosa con lo que hacemos de lo que podemos imaginar, y nos pasa muchas veces por encima. Otras veces somos nosotros los que le pedimos al público: “Por favor, participad”. Nos gusta que la gente no sea un mero espectador, somos seis personas en el escenario, y el público es la séptima. Depende de cómo se sienta esa séptima parte del grupo, las canciones pueden cambiar muchísimo.

¿Se imaginan Marlango sin alguno de los tres?

No sólo sin los tres que salimos en la foto. Tampoco sin los otros tres que nos apoyan por detrás con sus instrumentos.

Todos tienen trabajos paralelos al grupo, como si Marlango fuera una vía de escape.

Es el patio de recreo, el lugar en el que guardamos lo mejor de nosotros.

En sus discos hay siempre una canción escondida ¿Un juego para el oyente?

A veces nos cuesta mucho escoger. Casi todas las canciones, al nacer con piano y voz, se prestan a muchos arreglos. Para grabar tienes que escoger, y eso significa eliminar el resto de posibilidades. Siempre hay alguna que te da pena. Esta vez hay dos versiones de Hold me tight, con Jorge Drexler y sin él.

Precisamente Jorge Drexler y Miguel Bosé cantan dos de los temas. ¿Un contrapunto a la voz de Leonor?

Son amigos de última generación con los que hemos compartido escenario, que se han acercado a lo que hacemos y nos han dado lo mejor que tenían. Las canciones con ellos se han hecho mayores y han mejorado.

4.5.07

Leonor Watling, portada de NEO2





Este mes de mayo de 2007 Leonor va a ser la reina de los quioscos españoles. A su sensual portada de la revista GQ se une otra, la de la NEO2, con unas fotos, cuando menos, igual de sugerentes.




¿Asumes el tópico que dice que no se es del todo actriz hasta que no se ha hecho teatro?
No, en absoluto. Es como ser escritor y no escribir poesía, ¿eso te hace menos válido? Aunque sí que es cierto que hay actores mucho más completos, como Gena Rowland, que al haber trabajado tanto en teatro se han hecho polifacéticos.

Para ser reconocida como actriz fuera de España, ¿es necesario haber participado en una película de Pedro Almodóvar?
Creo que es la manera más bonita, pero no la única. Trabajar con Almodóvar es una gozada, es como entrar en la boda de los Corleone de la mano de Al Pacino. De todas formas, para trabajar en Hollywood creo que debes tener muchas ganas de entregarte a tu profesión, es algo que te exige estar al cien por cien.

¿Te dio rabia que no te llamase Almodóvar para participar en Volver?
¡Por supuesto! Y se lo dije: "jo, todo chicas, y ni un miserable papelito para mí". Yo trabajaría con Pedro en cualquier momento. Si me llama y me dice que va a hacer una película dentro de tres años y que antes no haga nada más, yo me quedo en mi casa esperando. Aunque sé que él nunca me pediría algo así.

¿En qué papeles te sientes más cómoda, en los dramáticos o en los cómicos?
Lo cierto es que me da mucho más pudor contar un chiste que estar seria. Cuando me llegan papeles como el de Malas temporadas, donde interpretaba a una mujer paralítica, como actriz me siento totalmente realizada. Es muy tentador hacer papeles extremos y dramáticos, aunque también disfruto con la comedia. Quizás lo mejor sea ir alternando, los actores nos ponemos al servicio de los directores.

Puestos a elegir, ¿un Oscar o un Grammy?
Jo, no me hagas esto. ¿Tengo que elegir?

Sí, tienes que elegir.
Pues elijo el Oscar. Y llenar hasta la bandera todos los sitios donde toque con Marlango.

El nombre de Marlango es un homenaje a Tom Waits, ¿él os conoce?
No lo sé. Yo trabajaba con Tim Robbins, que es muy amigo de él, a quién si le he pasado algunos discos. De hecho hay una web donde entramos hace poco y vimos que había mucha gente que decía que Wa¡ts nunca había dicho "marlango". En realidad la eligimos porque es una palabra que, en sí misma, me encanta.


Estilismo por Celso Da Costa (celsodacosta.blogspot.com)
Fotografía por Rafa Gallar (almudenamadera.com)
Entrevista de Álex Carrasco

25.4.07

Diva Watling






























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Diva Watling titula GQ el reportaje gráfico en páginas interiores. Cuerpo de película y voz de estrella y Espectacular Leonor en la portada. Leonor Watling vuelve a deleitarnos con uno de sus sensuales posados, en esta ocasión emulando a las actrices de los años 20, una vez más para la revista de tendencias GQ, en su edición de mayo. Podéis ver las fotos a gran tamaño haciendo click en las miniaturas que ilustran esta noticia.

Además Leonor hace algunas declaraciones en la entrevista que acompaña a las fotos verdaderamente interesantes:


[Sobre Tirante el Blanco] Todos los días pensábamos que la peli buena sería el documental sobre el rodaje. Normalmente nadie dice estas cosas, pero...
Yo siempre he sido de las que pagan por la música. Mi padre me enseño que, si te gusta un escritor, te compras su libro, porque si no lo haces, él tiene que trabajar en una oficina de correos y no le da tiempo a escribir.
[Al ser preguntada sobre su relación con Jorge Drexler] Entiendo que me preguntes, pero prefiero no tener vida personal. "Ser un bulto sospechoso", como dice Fernando Fernán Gómez.
[Sobre The electrical morning, el próximo disco de Marlango] Va a ser un poco más fuerte y electrónico.
¿Dirigir? No. Cuantas más películas hago, más difícil me parece. Como actor, puedes estar, como mucho, seis meses con una peli. Pero un director se tira cuatro años sin pensar en otra cosa. El impulso de dirigir tiene que ser como la semilla del diablo.


















Fotografía por Juan Gatti.