En la portada, Óscar aparece borroso y al fondo. Además, sólo participa en 6 de las 13 canciones. ¿Se le puede considerar de verdad miembro del grupo?
Alejandro: Sí, aunque no participase. El carné de miembro ya lo tiene por razones que van más allá de las musicales. Él tiene los pies en la tierra, media entre Leonor y yo.
Como en el disco anterior, Automatic imperfection, el título de The electrical morning contrasta lo artificial y lo espontáneo.
Leonor: Es que las unidades no existen. En la vida no quieres sólo una cosa; quieres una y además que no te pase otra. Nada me da más pánico que alguien que tenga mucha seguridad en sí mismo.
Hay un agradecimiento al escritor Haruki Murakami (Tokyo Blues). ¿De verdad le conocéis?
A: No, es una forma de decir gracias por préstamos que tomamos de él, como ya nos pasó en los otros discos con Paul Auster o Banana Yoshimoto. L: Cuando titulamos las canciones, en Google vimos que una Dance! Dance! Dance! se llamaba como un libro suyo.
Precisamente en esa canción colabora Miguel Bosé.
A: Vino a vernos a nuestro primer concierto y siempre nos trata con cariño. Da igual si nos meten un palo por contar con él. Como Ray Loriga u Olvido Gara, es de esas personas conscientes que generan prejuicios, pero no hay nadie que le conozca personalmente que no le adore.
En Hold me tight canta casi de incógnito Jorge Drexler.
A: Fue idea suya hacerlo así, en plan Leonard Cohen, hablando susurrante y dando a la voz esa tesitura grave. L: En el último disco de Jorge yo hacía una cosa parecida. ¡Me quería como actriz no como cantante!
Aprovechando que dices "baby" dos veces en el disco, ¿de dónde salió ese insistente rumor de que estabas embarazada?
L: Es raro, pero te das cuenta de cómo es el periodismo. Pregunta, respondes que no y dicen que sí. Incluso se inventaron una quiniela de posibles padres. Eso hasta me hizo gracia.
The electrical morning es el disco del mes en el número de octubre de la revista musical Rolling Stones. Además de la crítica por Manuel Piñón (más abajo), la revista entrevista a Leonor y Alejandro (siguiente noticia) y repasa las canciones del álbum pista a pista:
001 shout. "Soy los dedos que me hacen vomitar", canta Leonor. ¿Blandos Marlango? ¡Ja! "Es como una bofetada en la cara", comenta Alejandro.
002 silence. "Esta es la canción con la que me desfogo. Cuando la acabo me tengo que fumar un cigarro", dice Leonor. Como echar un polvo, vamos.
003 walkin' in soho. La música surgió en el barrio neoyorquino. Se imaginan tocándola en la proa del Titanic.
004 mind the gap. Recuerda a uno de sus éxitos, It's all right, pero todavía más juguetona y circense.
005 hold me tight. La mejor. Sin duda. Estribillo hipnótico. Jorge Drexler susurrante en un segundo plano constante. Preciosa.
006 never trust me. Leonor se disfraza de Catwoman y advierte: "Créeme, no te fíes de mí".
007 i do. Pequeña joya con melodía muy folkie. No te darás cuenta de lo buena que es hasta la segunda escucha del disco.
008 sink down to me. Leonor toma aire y se hunde hasta donde te pitan los oídos. "Tiene algo de Sigur Rós", confiesa Alejandro.
009 who is me. Un juego de palabras muy chulo y Suso Sáiz como hipnotizador invitado.
010 every now is past. Leonor: "Leí unas cartas viejas en una casa de mi familia y me inspiraron".
011 not without you. "Puedo estar sin mí pero no sin ti". ¿El verso más emocionante del disco?
012 dance! dance! dance! Bosé ejerce de maestro de ceremonias en el Cabaret Marlango.
013 shiny fish. La grabaron solos Leonor y Alejandro, rodeados de velas, el último día. "Uno de esos momentos mágicos y raros".
Las letras de las canciones traducidas al español las puedes encontrar en la zona Música de www.leonorwatling.es.kz
CRÍTICA (*** - BUENO)
Dilema: ¿divertirse -disfrutar del trayecto, por utilizar terminología marlanguiana- o ponerse trascendentes? Cada una de las opciones las tanteó el trío madrileño en sus discos previos. Marlango (2004) era un juguete bonito y sin pretensiones mientras que Automatic imperfection (2005) aspiraba a un premio de diseño industrial. Ahora toca el voto impar y decisivo. ¿Hay que tomar partido? Sí, puede uno abstenerse, aunque igual que hay censos cautivos, existen inercias que acaban inclinando la balanza. En The electrical morning hay una fuerza que arrastra a Marlango hacia la gravedad. No la de la Tierra, sino la de los Campeones de Pop Gigantiásico (Radiohead, Coldplay y Keane). Cuando la vencen se elevan, pero sin trances ni levitaciones. Hold me tight (con Jorge Drexler susurrante), Walkin' in Soho o Who is me, tienen un balanceíto adorable, con hallazgos como los ingeniosos fraseos de Leonor Watling. Invocan también con solvencia y algún destello de personalidad a la PJ Harvey más nocturna (Shout o Never trust me), pero es un amanecer folkie como el que evoca I do, desprovisto de las capas con las que a veces se pierden sus melodías, cuando Marlango consigue dinámicas propias.
El número de noviembre de la revista 40 publica una página dedicada a lo que piensan los amigos Leonor Watling sobre ella, aquéllos que se pasaron por la fiesta de presentación de The electrical morning el 27 de septiembre en la Joy: su novio Jorge Drexler, Alaska, Paco León, Miguel Bosé, Lorena Berdún e Iván Ferreiro. Haz clic en la imagen para verla más grande.
El pasado martes se entregaron en el hotel Palace de Madrid los premios T de Telva, los galardones que entrega anualmente esta revista que hace unos meses entrevistó a Leonor, quien no faltó a la fiesta. El tiovivo que recibió a los más de 400 invitados también vio pasar a Bimba, Amaya Arzuaga y al siempre "moderno" Marichalar y esposa, entre otros.
El martes Leonor Watling fue la invitada del programa El hormiguero, donde fue entrevistada por Pablo Motos y las "hormigas" Trancas y Barrancas, hizo experimentos en la sección "La ciencia siempre va un paso por delante" con Flipy y cantó una estrofa de una canción de Perales en chino. Leonor admitió hasta en 3 ocasiones su relación con Jorge Drexler, dejando atrás los rumores. En este vídeo podéis ver la primera parte del programa:
Hoy el periódico gratuito de tirada nacional 'Metro' ha llevado a su portada a Leonor Watling. En el interior, una entrevista con ella y Alejandro:
El humo de los cigarrillos y el ruido de las conversaciones de las mesas cercanas marcan el encuentro con los tres componentes de Marlango. Es media tarde, en un bar en el centro de Bilbao, una hora antes de hacer las pruebas de sonido para el pequeño concierto con el que quieren presentar su nuevo trabajo, The Electrical Morning. La primera pregunta es lógica: qué significa el título de su tercer disco. Leonor Watling y Alejandro Pelayo se miran a la cara y es finalmente el segundo quien se lanza a contestar: “El título hace referencia a esa hora en que termina la noche y empieza el día, ese punto de inflexión extraño en el que nadie está del todo ubicado. Ese momento un poco metafórico en el que nos encontramos como grupo, mudando la piel”.
¿Tiene que ver algo con el hecho de que hayan cambiado de discográfica?
El cambio fue una de esas cosas que pasan por encima de ti. Carlos, de Subterfuge, pensaba que estaríamos mejor si nos pasaba a Universal. En ambos casos, nos permitieron jugar. La única diferencia que existe es que ahora nos viene el taxi a buscar.
No es entonces ningún problema de libertad creativa…
La libertad es la que nos permitimos nosotros. Creo que somos muy controladores con nuestros hijos. Cuando nuestras canciones salen, lo hacen vestiditas, repeinadas, aseadas y perfumadas. Y un equipo de gente con mucho talento que las entiende, nos ayuda a ponerles el lazo.
Escuchando sus discos da la sensación de que existen dos grupos en uno, lo que se hace más evidente cuando suena la trompeta de Óscar Ybarra...
Realmente, hay tres en uno, porque es un número fundamental para no- sotros, incluso inconscientemente. El primer disco se tituló con una sola palabra, el segundo con dos, este último con tres. También somos tres en el grupo y todas las canciones se sustentan como en tres palitos. Creo que Óscar brinda a los temas identidad, tanto en los discos como en el directo.
La gente habla de un sonido Marlango. ¿Han definido ustedes mismos ese sonido?
Es muy halagador oír que existe un sonido Marlango, pero creo que eso lo tienen sólo las bandas que llevan tocando mucho tiempo juntas. Interiormente no tenemos límites, no nos decimos: “Esto suena a Marlango, esto otro no”.
En el último concierto que hicieron en el Teatro Arriaga dijeron que hay canciones que se van desgastando según las escuchan o las tocan...
Cuando Leonor y yo escribimos los temas [–apunta Alejandro–] nos enamoramos de ellos. Cuando nos sale una canción no podemos disimular la euforia, incluso hay ocasiones en las que decimos: “Esta canción tiene que haber sido escrita ya, no se nos puede haber ocurrido a nosotros”. Y luego sucede como en las relaciones con otras personas: pasas del enamoramiento febril a un amor más tranquilo. Unas crecen en directo [–añade Leonor–] otras en el disco están muy grandes y en los conciertos se colocan en un lugar más tranquilo. Es divertido, por eso nos gusta tanto tocar.
Incluso lograban involucrar a todo el público silbando uno de los temas.
El Pequeño vals, sí. La gente es mucho más cariñosa con lo que hacemos de lo que podemos imaginar, y nos pasa muchas veces por encima. Otras veces somos nosotros los que le pedimos al público: “Por favor, participad”. Nos gusta que la gente no sea un mero espectador, somos seis personas en el escenario, y el público es la séptima. Depende de cómo se sienta esa séptima parte del grupo, las canciones pueden cambiar muchísimo.
¿Se imaginan Marlango sin alguno de los tres?
No sólo sin los tres que salimos en la foto. Tampoco sin los otros tres que nos apoyan por detrás con sus instrumentos.
Todos tienen trabajos paralelos al grupo, como si Marlango fuera una vía de escape.
Es el patio de recreo, el lugar en el que guardamos lo mejor de nosotros.
En sus discos hay siempre una canción escondida ¿Un juego para el oyente?
A veces nos cuesta mucho escoger. Casi todas las canciones, al nacer con piano y voz, se prestan a muchos arreglos. Para grabar tienes que escoger, y eso significa eliminar el resto de posibilidades. Siempre hay alguna que te da pena. Esta vez hay dos versiones de Hold me tight, con Jorge Drexler y sin él.
Precisamente Jorge Drexler y Miguel Bosé cantan dos de los temas. ¿Un contrapunto a la voz de Leonor?
Son amigos de última generación con los que hemos compartido escenario, que se han acercado a lo que hacemos y nos han dado lo mejor que tenían. Las canciones con ellos se han hecho mayores y han mejorado.